sábado, 17 de agosto de 2013

Desde el fondo del sepulcro



En estado cataléptico
desde el fondo del sepulcro ,
donde has querido sepultar este sentimiento
 Sentimiento  que no necesita un nombre para existir eternamente
 Tan sublime como aquellos que nacieron bajo la luz del medio día
Sentimiento que te has empeñado en sepultar bajo un alud de recuerdos,
recuerdos que ya se ponen vetustos y  has querido inmortalizar como flores colgadas tras la puerta
Que requieren continuación cual exposición  inconclusa que llevo en el entrecejo
 Tu como venus desnuda a la mejor usanza de  pintores  del renacimiento

Solo son verdaderamente imborrables las imágenes que se calientan  bajo la luz de la penumbra con el ojo y el calor del pecho apasionado y   se imprimen con tinta indeleble de aquella  que nace de lo más profundo del deseo.
Pero sentimiento tal, no puede morir simplemente porque le hechas mucha tierra encima
Seguirá respirando hasta que quiera, te seguirá como perro destechado que se empecina en seguirte aunque lo desdeñes y le retes.
Seguirá respirando aunque no quieras
 Seguirá respirando y esperando tu llamado caprichoso

Tal vez no llenaste mi vida de momentos imborrables
Pero me das momentos llenos de vida que no se borraran del pecho
Momentos que nunca terminan
Que se repiten como en una película  esperando la  escena siguiente  
Porque no se resignan a que tu simplemente quieras enterrarlos
por temor o por angustia
o  por el simple hastío  

No quisiste escuchar mi silencio por que te pareció indolencia
Cuando en realidad fue  pasión contenida
 Labios apretados para no gritar mi deseo
Para no correr  a buscarte
Por ni siquiera saber dónde encontrar rastro alguno
 te desvaneces en la penumbra a donde no pueden seguirte mis pasos

Impotencia por no poder siquiera llamarte
 Porque al anochecer no puedo escucharte
 Ni en las noches más frías
 ni en las madrugadas de calor e  insomnio  

Porque al holograma del espejo
 No le debes cosa alguna
 Porque al holograma de celuloide jamás le prometiste nada
 Ni te obligó juramento  alguno

¿Cómo podría?
 Era mejor así, lo sabias

Pero hay carne tras ese sentimiento
 Cuerpo y piel que gime por ti
 Que no se conforma con  recuerdos
 Que se despierta en las  madrugadas anhelando tan solo tu cuerpo
 Tus besos apasionados
 el calor de tu vientre sediento

Sé que Jamás se malgastó nuestro tiempo
Cada segundo pagó en oro  su precio
Cada caricia, cada beso, se dio  en el momento justo  en la medida perfecta,
en el lugar indicado por el destino caprichoso y sabio.

Por eso aun espero que aquel hado misterioso
 Quiera unir otra vez nuestros cuerpos
 Como une cada día nuestros  profundos sentimientos  

Para  continuar la exposición de aquellos momentos eternos…

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