martes, 20 de agosto de 2013

EL MUNDO EXTERIOR


Ella se  escabulló  aquella tarde  de  Julio, de Julio y de su mundo de Terraplana que hasta el momento la había llenado todo el espacio  del que disponía. Era feliz.
Alternaba sus tareas cotidianas, con el ventanal múltiple que le permitió sospechar que existía otro mundo más allá del horizonte de las azoteas de los vecinos de toda la vida.
El corazón se le salía del pecho, se le secaba la garganta pero se le  humedecían los labios, mientras leía una breve nota que la invitaba a una cita  en un lugar desconocido para ella, distante de las rutinas  de su diario transitar .En ese monstruo de ciudad cualquiera se asustaría de encontrarse con un completo desconocido, “con tanto psicópata que anda suelto por allí”. Decidió el día anterior, no acudir  a la cita.
El día señalado  llovió toda la mañana de  manera pertinaz, el cielo le confirmaba que no debía salir esa tarde. Su  amada familia la  adulaba, la necesitaba, la  invadía, la asfixiaba, mientras su pensamiento estaba fijo en los ojos que había  visto por tantos días. Pero una hora antes de la cita, acabó de llover  se despejó el cielo.

Todo el tiempo de verse   por fotos  y escribirse a diario  poemas  eróticos,  le  habían llenado de fuerzas para alistarse a salir al mundo exterior. Colocó un   mensaje  en su red , confirmando sitio y hora; sitio que ella había propuesto  como alternativa y él rechazado dos días antes .Se alistó para deslumbrarlo a  primera vista. El color rosa  de su ropa contrastaba a la perfección con su tez trigueña y su  nuevo corte de cabello.
Se llevó las manos a la boca al verlo de improviso a tres metros de distancia, él se acercó decidido con expresión calmada, le dio  la mano  sin detenerse y moviendo la cabeza buscando orientación le preguntó  apresurado por  algún sitio para tomar un café. Ella no conocía un lugar cercano apropiado para leer poemas recién horneados. Acudir al pasado , a los lugares antiguos de la ciudad pareció entonces la mejor alternativa .Su corazón se le quería salir del pecho tanto a él como a ella , se miraban sin poder todavía a creer que el otro había salido de su  cómodo mundo virtual , se tomaban de la mano  como un par de viejos amigos.
La llegada a la plaza antigua fue igual que llegar a  cualquier  país amerindio de influencia española ,la plaza más pequeña que en los videos turísticos , la  pequeña capilla ,la fuente  tradicionalmente ubicada , los arcos, el callejón, los transeúntes indiscretos aparentemente indiferentes ,el frío de la  tarde que no quería  empezar a dormir .El sol cayendo  perezoso sobre la pared del café más antiguo de la  plaza les indicó el camino más obvio.
El tiempo transcurrió  al ritmo  de los poemas de su libro , si , un libro de ellos , único en el mundo , hecho para ese momento , hecho para la eternidad , hecho para trascender distancias y cualquier diferencia que les pudiera separar , hecho para acercarse desnudo uno al corazón del otro.Se escucharon mil suspiros sobre el fondo de  las canciones de Silvio, sazonaron  aquel libro con mucho café , con muchos besos que le robaron al tiempo .
Ella le besó tímidamente pero con pasión, todo su cuerpo temblaba de miedo a lo desconocido, sus manos se crispaban, sus ojos decían todo lo que su corazón sentía y su mente no podía traducir en  palabras.  Él no podía quitarle Las manos de encima.

El mundo exterior desapareció por completo. Los  aromas de sus cuerpos  se fundieron en un solo abrazo, estaban en Lima o en Quito, no recuerdo. El frío se colaba por la ventana antigua la luz de la lámpara pincelaba claroscuros a las letras de aquel libro salido de las entrañas de los dos, acrisolado por el calor de sus vientres, por la pasión derramada de sus pechos.
Preludio para Una gran sinfonía

El necesitaba  cantar una canción a su oído
 cantarla con el corazón abierto 
con las ganas al rojo vivo

Necesitaba afinar sus dedos para la gran sinfonía
aclarar su voz
humedecer sus labios para ella 

Ella necesitaba lamer chocolate caliente
de su torso ,de sus manos 
 de su vientre 
de su alma 

Necesitaban derramar toda la pasión reprimida bajo la piel
necesitaban desnudarse frente  a frente 
con la  inocencia de un par de niños 
y la  pasión de dioses del Olimpo

Necesitaban estrenarse el uno al otro
Aun que fuera por un segundo
Un minuto
 O Un siglo .


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